ManuMateo
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la Valija del Caminante

En Cuba, Bretón es un bebé

este es un extracto del libro "CUbADERNO: un recorrido insólito por el oriente cubano"

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En Cuba las historias corrientes sencillamente no existen, lo extraordinario se convierte de golpe en lo cotidiano acostumbrándote a siempre descubrir. Todo rinconcito guarda secretos que desean ser sabidos y basta querer para saber. Las piedras te hablan, las puertas te invitan, los ojos te cuentan y las palabras te secuestran. De modo que no puedes permitirte la negligencia del aburrimiento.

Todo a tu alrededor te llama la atención y allá donde diriges un paso encuentras una aventura. Llega un momento en que ni siquiera la buscas, quizá hasta la quieres esquivar, pero ella vendrá y te embarcará.

En Santiago las calles siempre rebosan de vida, día y noche, y la gente camina distendida como reivindicando de la ciudad su derecho a perder el tiempo. Y te reconoces en ella sabiéndote un extraño, subiendo Garzón, recorriendo Aguilera, bajando Heredia, perdiéndote por Enramadas. A pesar de la ciudad, sientes más bien pueblito, que haces tuyo con las historias que compartes en cada lugar. Ya son algunos días los que ando perdido por un laberinto de gentes que ignora la manera de darme un motivo para volver a casa.

Aquí pocas veces las cosas son como creías que eran antes de conocerlas. Es como un pequeño mundo al revés, un tablero en el que han intercambiado las fichas pero las piezas siguen aún correspondiéndose.

 Aquí son los perros los que te ladran desde el tejado de las casas, los gatos casi han desaparecido.

Aquí no existe el cortacésped, la hierba se corta a golpe de machete.

Aquí es bastante sencillo acceder a la Universidad, la misma a cuyas puertas pastan las cabras.

Aquí a decir una verdad dolorosa se le dice ser contrarrevolucionario.

Aquí el 24 horas está cerrado.

Aquí pocos tienen el dinero para comprar lo que desean, y los que lo tienen puede que no tengan nada que comprar con él.

Aquí también hay roble, pino o cedro, pero las maderas tienen nombres como sabicú, majagua, jiquí, ácana o guayacán.

Aquí los dioses vienen de África, las cucharas de Rusia y las esperanzas de Estados Unidos.

Aquí, es curioso, lo insólito es bastante corriente.